Al bajar del tren en la estación de Chigasaki, te recibe una tienda de surf y ropa de playa justo fuera de la puerta de acceso. A menos de una hora de Tokio, esta ciudad es hogar del famoso grupo musical Southern All Stars. Junto con su ciudad vecina, Hiratsuka, conforma la excursión perfecta para quienes buscan un escape veraniego del asfalto de la capital japonesa.

La mayoría de las personas asocia la zona de Shonan con natación y surf, y con razón. Sin embargo, también es un destino muy atractivo para los amantes de la gastronomía.

Pain de Nanosh

Una primera parada obligada es la famosa panadería Pain De Nanosh. Fundada en el año 2000, es conocida por su pan de masa madre. Hornean sus productos en un horno de piedra de lava volcánica del Monte Fuji y producen más de 150 variedades cada día.

Entre los favoritos se encuentran los muffins ingleses, el pain de campagne con centeno y el pan danés de durazno con crema agria. Si llevas a tu perro, puedes comprarle un “hueso” horneado sin sal ni azúcar. También ofrecen sándwiches para llevar. Para grupos grandes, se recomienda reservar el pan a través de su sitio web para que esté listo al llegar.

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Menya Bisq

En Menya Bisq, los clientes disfrutan de un refinado bol de tsukemen (ramen donde el caldo y los fideos se sirven por separado). Sus fideos de trigo son hechos en casa y se sirven con un caldo de alga kombu rico en umami. La sopa oscura está hecha con una mezcla de salsa de soja, pollo y pescado seco. Es reconfortante, pero lo suficientemente ligera para no opacar los fideos.

El resto del menú también es ligero, ideal para quienes planean ir a la playa después de comer. Muy popular es el salt ramen con caldo de pollo, acompañado de shumai caseros.

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Museo de Arte de Chigasaki

Para estirar las piernas entre bocados, visita el Museo de Arte de Chigasaki. Diseñado por el arquitecto Yoichiro Yamaguchi, su estructura está inspirada en la zona local: el techo recuerda a un ave con las alas abiertas y las ventanas son amplias y luminosas, evocando el mar y la arena.

El museo se ubica en el Takasago Green Space, un espacio verde que alguna vez fue dunas de arena y pinos históricos. Entre los altos pinos reposan los restos de la antigua residencia del actor Otojiro Kawakami, de la era Meiji. Con el suave murmullo de los árboles y la luz filtrándose entre sus ramas, parece alejado del estrés urbano.

El museo cuenta con más de 2,000 obras, la mayoría de artistas de la región de Kanagawa, desde óleos de cerezos en flor nocturnos hasta acuarelas de la costa de la bahía de Sagami. Una experiencia cultural enriquecedora para quienes exploran Shonan.

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Plenty’s Ice Cream

Plenty’s es una joya escondida en Chigasaki y una de las razones más fuertes para que los amantes de la gastronomía visiten la costa de Shonan. El interior recuerda a un diner estadounidense de los años 50, con neones, figuritas nostálgicas, pisos a cuadros y mesas de linóleo.

Los sabores cambian cada mes; algunos recientes incluyen chocolate con menta, plátano, sorbete de tomate y crema de queso. Todo se hace fresco cada mañana con leche 100% de vacas locales de la granja Kakizawa. Los conos de waffle son muy populares, y es común agregar ingredientes extra como malvaviscos, chispas de chocolate o trozos de brownie.

El helado es cremoso y lleno de sabor, servido a la temperatura perfecta. Hay algunas mesas dentro para escapar del calor. Ubicado a mitad de camino entre la estación y la playa, es el dulce ideal para disfrutar mientras paseas.

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Ran

Difícil de pasar por alto, Ran tiene una fachada en forma de submarino amarillo mostaza, con ventanas que imitan portillas y una puerta alegre bajo dos ojos.

“Ran”, que significa orquídea en japonés, es un restaurante sencillo que sirve arroz frito, gyoza, ramen y bebidas alcohólicas. Las botellas de shochu alineadas en la barra llevan etiquetas con nombres de clientes habituales. Dentro, parece que viajas medio siglo al pasado. Un tazón de ramen cuesta solo ¥500 y el ambiente es deliciosamente retro.

Abierto para almuerzo y cena, es el lugar perfecto para experimentar un rincón oculto de Chigasaki.

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San by Air Market

Si buscas un ambiente playero, San By Air Market es la parada ideal: terraza al aire libre, vistas al mar y ambiente relajado. Admiten perros y es el lugar perfecto para ver el atardecer. También ofrecen música en vivo ocasionalmente.

El menú ofrece opciones frescas y clásicas de playa: acai bowls, smoothies y lassi de berries, adornado con granola, chocolate, chía, mantequilla de maní y plátano. El local abre a las 10 a.m., y es ideal para comenzar el día con café y desayuno fresco. Sus donas y bagels son opciones populares.

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Camino a Hiratsuka

Después de Chigasaki, vale la pena caminar tomando la ruta costera hacia Hiratsuka. Pinos bordean el camino y quienes caminen un poco serán recompensados con vistas despejadas del Monte Fuji. Otra opción es tomar Hello Cycle, un sistema de alquiler de bicicletas con múltiples puntos a lo largo de la costa. Las bicicletas se pueden rentar descargando la app, siendo ideal para disfrutar del camino junto a la playa.

Durante el trayecto verás bañistas, surfistas y personas pescando. Lleva tu traje de baño y date un chapuzón rápido; hay baños públicos y duchas de agua dulce a lo largo del camino.

Hiratsuka Gyoko no Shokudō

Hiratsuka es famosa por sus mariscos. La asociación pesquera de la ciudad opera este conocido restaurante y acepta reservas telefónicas desde las 9 a.m.

El restaurante tiene una cocina abierta, por lo que los visitantes pueden ver cómo se prepara la comida mientras esperan. En sus paredes se pueden apreciar los distintos mapas de las empresas pesqueras y se pueden pedir mapas de la ciudad en la caja registradora.

Uno de sus platos estrella es el aji fry (caballa empanizada), con un exterior delicadamente crujiente, acompañado de salsa tártara y limón. La porción es sorprendentemente contundente. Se recomienda acompañar con el shirasu oroshi (rábano rallado con sardinitas).

Si tienes hambre, definitivamente elige el set. El staff te explicará lo que contiene cada set. El restaurante cuenta con 15 diferentes opciones de mariscos. Justo al lado hay una tienda de himono (mariscos secos tradicionales). Los precios comienzan desde los 200 yen por pieza.

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Hasekin

Fundado en 1890, Hasekin es un negocio familiar que se enorgullece de ser “pequeño pero auténtico”. El edificio histórico ha sido renovado, pero mantiene su arquitectura tradicional. Especializado en pescado seco, permite degustar katsuobushi (bonito ahumado y finamente laminado).

El local tiene una impresionante variedad de productos. Los amantes de la gastronomía pueden pasar horas mirando las distintas variedades de pescado seco o las diferentes maneras de preparar ago (pez volador). Para picar, hay galletas de arroz delgadas hechas con pescado local, y para souvenir, el Tanabata furikake, una mezcla de caballa, bonito, nori y sésamo.

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Raosyan

Un clásico de Hiratsuka desde 1957, Raosyan ofrece solo dos opciones: tanmen y gyoza. El caldo es simple, a base de sal, y los fideos son suaves. Una de las razones por las que destacan es que se omite el kansui (polvo alcalino usado en fideos de ramen), creando una textura más parecida al udon.

Los fideos se sirven en un caldo ácido y avinagrado, acompañados de cebolla blanca, alga wakame y brotes de bambú. El caldo se hierve lentamente en tonkotsu (huesos de cerdo) pero se mantiene claro. La verdadera estrella es su aceite picante casero, que transforma totalmente el plato.

El local cuenta con dos mesas además del counter, haciéndolo una buena opción para familias.

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Ame to Oto

A pocos pasos de la playa de Hiratsuka, se encuentra Ame to Oto. La propietaria vivió en Inglaterra durante su adolescencia y es una aficionada por renovar casas tradicionales japonesas. Ha trabajado con renombrados arquitectos como Ryuichi Kinoshita.

Esta propiedad es una encantadora fusión de estilos europeo y japonés. Aquí podrás disfrutar del ambiente con una taza de té. Quítate los zapatos en la entrada y ponte cómodo en uno de los salones mientras miras el menú.

En el menú podrás encontrar té con leche al estilo británico tradicional, acompañado de scones, crema fresca y mermelada. Este café también cuenta con más de 10 tipos de infusiones de hierbas. Si quieres tomar el sol, hay asientos en la terraza del patio trasero donde puedes venir con tu perro.

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Daikoku-an

Originalmente establecido como un restaurante de soba hace 60 años, Daikoku-an comenzó eventualmente a servir ramen a medida que ganaba popularidad. Sin embargo, sigue utilizando la misma harina que originalmente usaba para sus fideos soba.

Daikoku-an ofrece una experiencia de ramen personalizable, donde puedes elegir la firmeza de los fideos entre más de 10 opciones, según el tiempo de cocción. El chef no recomienda la opción más corta (10 segundos) porque el resultado es demasiado firme para la mayoría de los comensales. La opción más larga toma seis minutos.

El caldo tiene una base clásica de shoyu (salsa de soja), pero se combina con almejas, dándole un dulzor natural. Una opción destacable es su mochi ramen, donde el mochi se añade al caldo, creando un contraste delicioso entre el sabor salado del caldo y la dulzura del mochi.

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Yggdrasil Brewing

Para cerrar el día con una recompensa, Yggdrasil Brewing ofrece cerveza artesanal fría recién elaborada. Su nombre está inspirado en la mitología nórdica y el dueño, francés, construyó la propiedad para que recordara un auténtico barco vikingo. El interior es de madera y detrás del bar hay amplios ventanales para observar el proceso de fermentación.

Yggdrasil Brewing no solo es famosa por su cerveza, sino también por su hidromiel y sidra caseras. La hidromiel se elabora con distintos tipos de miel y tiene notas de flor de naranja. La sidra es frutal y se produce con manzanas y fruta de la pasión. Se recomienda probar Hanocha, una cerveza rubia infusionada con té sencha japonés de Hadano, o la Mashpit Double IPA, que mezcla cinco tipos de lúpulo francés.

Para quienes conducen, se pueden comprar botellas para llevar o llenar tus propios recipientes con cerveza fresca de barril.

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Ashi Hiratsuka Nishiguchi Honten

Antes de regresar a Tokio, la confitería Ashi es parada obligatoria. También es perfecta para comprar un omiyage para amigos o llevar a casa. Fundada en 1959, es famosa por el Shonan Cheese Pie, que combina capas de galleta sable, masa de hojaldre y queso Edam, espolvoreado con azúcar.

Para quienes buscan un postre más tradicional, el local ofrece parfaits, Mont Blanc, tartas de manzana y pudín de vainilla, junto con opciones saladas como pizza toast, gratinados y sándwiches de tocino. La tienda está convenientemente ubicada junto a la salida oeste de la estación de Hiratsuka, perfecta para finalizar tu viaje. También cuenta con mesas para disfrutar de un café o postre en días de lluvia.

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Conclusión

Al bajar en la estación de Hiratsuka para volver a casa, podrás ver murales del Monte Fuji y playas con surfistas que te recordarán los mejores momentos del día. No importa si nadaste en el mar, disfrutaste un helado, comiste un ramen o probaste una cerveza artesanal; Chigasaki y Hiratsuka ofrecen un itinerario de ensueño para los amantes de la gastronomía.

Lo que hace especial este viaje es su ritmo pausado y calles tranquilas. A diferencia de otros lugares turísticos, esta escénica costa premia a quienes la exploran. Locales amables, vistas panorámicas, edificios históricos y calles silenciosas se combinan para crear una experiencia auténtica y personal. Mientras el tren te lleva de vuelta a Tokio, es difícil no sentir que has descubierto un lado especial de la región, que deja muchas razones para regresar.