Si pasas más tiempo en tu escritorio que en tu cama y la idea de un fin de semana libre parece un recuerdo lejano debido a las incesantes notificaciones de correo electrónico, es muy probable que estés trabajando en una de las notorias “empresas negras” de Japón, o burakku kigyo.

Este término, que surgió entre jóvenes profesionales de la informática a principios de la década de los 2000, caracteriza a las compañías con culturas laborales excesivamente exigentes y, a menudo, implacables. El concepto ganó un amplio reconocimiento en 2012, cuando periodistas, activistas y académicos crearon el Premio a las Corporaciones Negras. Esta iniciativa permitía al público votar por la que consideraban “la corporación más malvada del año”.

Aunque prolongar ocasionalmente la jornada laboral puede ser una expectativa común en cualquier carrera, el exceso de trabajo persistente podría ser una señal de que es hora de actualizar tu perfil de LinkedIn y empezar a enviar tu currículum.

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1. Sobrecarga de horas extras

Es tarde y llevas horas en el trabajo después del momento en que supuestamente debía terminar tu jornada laboral. Miras de reojo el escritorio de tu jefe con la esperanza de ver la silla vacía para poder, por fin, salir de la oficina sin un enorme sentimiento de culpa.

Si este escenario te resulta demasiado familiar y no recibes compensación por ese tiempo extra, tu lugar de trabajo está cruzando una línea. Aunque quedarse hasta tarde de forma ocasional para terminar a tiempo el proyecto de un cliente difícil es una petición bastante razonable en el mundo corporativo, esperar que trabajes regularmente hasta la medianoche sin el debido reconocimiento o remuneración es un sello clásico de una empresa negra.

2. ¿Conciliación de la vida laboral y familiar?

¿Revisas constantemente tu teléfono los fines de semana para ver si tu jefe ha enviado otra lista de tareas pendientes que deben realizarse lo antes posible? ¿Tu tiempo de Netflix y desconexión se ve interrumpido habitualmente por peticiones de clientes a altas horas de la noche que deben quedar listas al final del día? Si has respondido afirmativamente, tienes ante ti grandes señales de alerta. Los entornos laborales saludables te animan a tener una vida fuera de la oficina, entendiendo que el descanso y la renovación potencian la creatividad y la productividad. Si tu empresa ve con malos ojos que te tomes vacaciones o espera que estés disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana, es un indicio de que tal vez no miran por tus intereses.

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3. El ambiente dista mucho de ser el ideal

Un entorno de trabajo positivo y de apoyo es tan crucial como el trabajo mismo. Si te encuentras en un lugar donde prospera la negatividad, donde sufres constantemente una presión desmedida o donde el trato injusto parece ser la norma, esto puede ser perjudicial para tu salud mental y emocional. Los centros de trabajo deberían ser espacios donde te sientas valorado y respetado, no degradado o estresado. Si te horroriza ir a trabajar debido a la atmósfera, vale la pena considerar si este es el lugar adecuado para ti.

4. Movimientos misteriosos

En cualquier relación, la comunicación es clave, y eso incluye la relación entre tú y tu empleador. Si a menudo te dejan a oscuras sobre las decisiones de la empresa, los planes futuros o incluso tu propia seguridad laboral, es un síntoma de falta de transparencia. Las buenas empresas se esfuerzan por mantener a sus empleados informados e involucrados, fomentando una cultura de confianza y apertura. Formar parte de un equipo significa estar al corriente de las cosas, no al margen de ellas.

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5. Expectativas por las nubes

Es última hora de la tarde y tus pensamientos ya se dirigen a tus planes para la noche cuando escuchas esas temidas palabras: ¿Puedes dejar esto terminado antes de que acabe el día de hoy?

Es normal que los puestos de trabajo tengan expectativas, pero cuando esas expectativas empiezan a hacerte sentir que te están preparando para el fracaso, se convierte en un problema. Los objetivos poco realistas pueden generar un estrés constante, una sensación de agobio y, en última instancia, el agotamiento. Un buen lugar de trabajo fija metas desafiantes pero alcanzables, y proporciona el apoyo y los recursos necesarios para cumplirlas. Si siempre estás intentando ponerte al día y sientes que no das la talla, puede que el problema no sean tus habilidades, sino las expectativas depositadas en ti.

6. ¿Salud? ¿Qué es eso?

Tu salud es tu activo más valioso y tu empleador debería tratarla como tal. Si en tu lugar de trabajo se desestiman los problemas de seguridad, se ignora la necesidad de contar con espacios ergonómicos o se espera que sigas adelante a pesar de estar enfermo, no están priorizando tu bienestar.

Además, la salud mental es tan importante como la física. Un empleador que ofrece apoyo ante el estrés, reconoce la necesidad de días de salud mental y promueve un entorno laboral saludable vale oro. Si tu empresa se queda corta en estos aspectos, no te está cuidando y podría tratarse de una empresa negra.

7. Una puerta giratoria

Un vistazo rápido a la tasa de rotación de la empresa puede decirte mucho. Si los empleados se marchan o son despedidos constantemente, es señal de que algo no marcha bien. Aunque puede haber muchas razones para una alta rotación, en el contexto de una empresa negra, a menudo apunta a una insatisfacción generalizada y a unas condiciones de trabajo insostenibles. Las empresas estables retienen a su personal creando entornos laborales positivos y de apoyo. Si parece que tu empresa opera con una puerta giratoria de empleados, puede que sea el momento de preguntarse el porqué.

Tiempo de cambio

Reconocer estas señales puede ayudarte a tomar decisiones informadas sobre tu carrera y tu bienestar. La cultura laboral de Japón está evolucionando y la concienciación es el primer paso hacia el cambio. Recuerda que mereces un lugar de trabajo que respete tu tiempo, valore tu salud y apoye tu crecimiento profesional. Brindemos por evitar una empresa negra y encontrar un trabajo que se adapte no solo a tus objetivos profesionales, sino también a tu bienestar.

Autor: Liam Ramshaw