Existen muchas historias que introdujeron a personas de todo el mundo al universo del anime, pero solo un puñado logró hacerlas detenerse a reflexionar que la animación puede ser profunda, evocadora e incluso emocionalmente perturbadora. Ghost in the Shell, de Mamoru Oshii, es el ejemplo perfecto: una película filosófica y repleta de acción que aborda el transhumanismo, la identidad y la naturaleza del libre albedrío. Por otro lado, el manga original de Ghost in the Shell (1988 – 1990), creado por Masamune Shirow, no era… exactamente eso. En muchos sentidos, no podría ser más diferente de la película de Oshii, y los fanáticos pronto lo comprobarán por sí mismos, ya que una adaptación más directa del cómic se estrenará en la televisión japonesa en julio. A continuación, te presentamos todo aquello para lo que deberías prepararte si solo conoces la película de 1995.

ghost in the shell vol 1 manga cover

ghost in the shell vol 1 manga cover | ©2026 Shirow Masamune/KODANSHA/THE GHOST IN THE SHELL COMMITTEE

Un humor irreverente y disparatado

Una de las primeras cosas que se notan en el tráiler del próximo anime de Ghost in the Shell es que el diseño de personajes se siente mucho más… suave. Menos realista y más caricaturesco, lo cual se presta a la perfección para el tono de la historia de Shirow. Mientras que el largometraje de Mamoru Oshii era contemplativo y atmosférico, el manga de Ghost in the Shell está salpicado de diálogos cómicos y chistes visuales.

Los personajes de Shirow recurren de vez en cuando al estilo más puro del manga, mostrando expresiones faciales exageradas, como sacar la lengua o estirarse la boca con tono burlón; y eso incluye a la protagonista, la mayor Motoko Kusanagi, una cíborg de operaciones gubernamentales. Esta no es el personaje silencioso e introspectivo que conociste en la película de 1995, cuyos pasatiempos consistían en cuestionar su propia existencia y sentirse aislada de la humanidad. En el manga, es una heroína de acción segura de sí misma y sarcástica, que se queja de tener que trabajar cuando hay alcohol por beber.

El mejor ejemplo para ilustrar la diferencia entre el cómic y el filme es, probablemente, el recolector de basura. Tanto en la versión del manga como en la del anime, se trata de un personaje secundario al que le hackean la mente e implantan recuerdos falsos de tener una familia. En la película, el momento en que el hombre se da cuenta de que toda su “vida” ha sido una mentira se filma de manera pausada y metódica, para enfatizar el terror que produce no saber qué es real y perder a una familia que nunca existió, pero que se sentía auténtica. Con este personaje, el largometraje se adentró de lleno en el terreno del horror.

Esta misma escena aparece en el cómic, donde se reconoce brevemente el sufrimiento del hombre… pero de inmediato se corta hacia una toma de él de vuelta en el trabajo, bromeando sobre cómo ya no le preocupa su “divorcio”. Así es el Ghost in the Shell de Masamune Shirow.

©2026 Shirow Masamune/KODANSHA/THE GHOST IN THE SHELL COMMITTEE

Ciertas partes del manga de Ghost in the Shell son prácticamente pornografía

Ghost in the Shell es considerado la cumbre del género cyberpunk, el cual combina tecnología de ciencia ficción con ideales del punk, tales como el anticapitalismo, el rechazo al orden establecido y la creencia en la libertad absoluta sobre el propio cuerpo. El amor libre y sin prejuicios es una parte fundamental de la identidad punk. Y aunque el anime de 1995 hace una brevísima alusión a la prostitución y muestra con frecuencia a la Mayor desnuda, nunca lo hace por razones explícitamente sexuales, sino para acentuar su creciente distanciamiento de la humanidad.

Sin embargo, en el manga, cuando la Mayor se desnuda, lo hace para tener relaciones sexuales con otras dos mujeres. Ciertas partes del capítulo 3, titulado “Junk Jungle” (Jungla de chatarra), son visualmente indistinguibles de la pornografía. Este trío lésbico ocurre en el ciberespacio y su objetivo es demostrar cómo, en el futuro, las personas son mucho menos rígidas y más fluidas respecto a la sexualidad… y al consumo de drogas, en el cual la Mayor también participa. Se trata de estupefacientes para cíborgs, pero siguen siendo ilegales, por lo que toda la escena se convierte en un ejercicio muy cyberpunk de libertades individuales que probablemente no deberías leer en público.

Aun así, dejando de lado los argumentos más profundos y válidos sobre dicha escena, resulta evidente que el sexo recreativo de la Mayor buscaba ser provocativo, ya que está completamente escrito y dibujado bajo la perspectiva de la mirada masculina. Con todo, la escena posee un gran valor, incluyendo una excelente construcción de su universo. A través de este momento aprendemos que los cíborgs más avanzados, como la Mayor, disfrutan de experiencias sensoriales de mayor intensidad que pueden compartir con tantos compañeros como deseen.

No obstante, tras ver la película de 1995, la idea de que la Mayor —quien en el filme parece no experimentar atracción de ningún tipo— haga algo por mera diversión, en especial tener relaciones sexuales, resulta muy desconcertante. ¿Llegará esta faceta al anime de 2026? Incluso si se incluye, definitivamente no será tan explícita como en el manga.

Mundos vistos a través de creadores fundamentalmente diferentes

El anime de Ghost in the Shell de 1995 es, en gran medida, un producto con el sello distintivo de Mamoru Oshii, donde el mundo se presenta desde la mirada de un observador externo. Los puntos donde la cámara decide detenerse, los elementos del cómic que cobran protagonismo y aquellos que cambian por completo en la transición al anime refuerzan una misma idea: que este mundo exterior es confuso, brillante, aterrador y maravilloso, y que lo experimentamos por primera vez junto al director desde el otro lado de un cristal. Contiene muchos elementos familiares de los que podemos aprender para aplicarlos a nuestra vida cotidiana actual pero, en conjunto, el GitS de Oshii es un mundo extraño y ajeno.

El GitS de Shirow es muy diferente. Todos los elementos cibernéticos y punk se perciben completamente normalizados. Lo que debería causarnos impacto se presenta de una forma casi indiferente. “Sí, a veces te hackean la memoria. Es una lástima” o “Sí, la gente a veces tiene estas locas orgías cibernéticas bajo el efecto de drogas con personas de todos los géneros”. Por la manera en que estructura la historia, parece que Shirow le pidiera al público que no le dé demasiada importancia a lo que ve. “Esto es lo normal en el futuro”, parece decir, pero lo expresa como si fuera alguien de esa misma época, logrando una experiencia más inmersiva y totalmente distinta a la de la icónica película.

Si Ghost in the Shell (2026) quiere evitar que se le acuse de repetir fórmulas del pasado, este es el matiz que tendrá que capturar a la perfección de manera obligatoria.

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