Las dos aerolíneas más grandes de Japón, Japan Airlines (JAL) y All Nippon Airways (ANA), están transformando silenciosamente los viajes aéreos nacionales. Conocidas durante mucho tiempo por su alto nivel de servicio, ambas compañías están explorando formas de reducir costos mediante la disminución de los beneficios a bordo y la optimización de las operaciones. En lugar de depender únicamente de aumentos en las tarifas, el cambio apunta hacia un modelo híbrido más eficiente que se acerca a las aerolíneas de bajo costo.
Ante el aumento de los costos laborales, la debilidad del yen y el alza en los precios del crudo impulsada en parte por las tensiones en el Medio Oriente, ambas aerolíneas están bajo presión para proteger sus márgenes. Para los vuelos de larga distancia, según se informa, planean aumentar los recargos y las tarifas, preservando la experiencia de servicio completo que esperan los viajeros globales. Sin embargo, en el ámbito nacional, se espera que el enfoque sea más experimental.
ANA renovará su sistema de tarifas
ANA planea una revisión importante de su sistema de tarifas, buscando una estructura más simple con un número menor de niveles de precios claramente definidos a partir del 19 de mayo. Los clientes tendrán tres opciones: “Simple”, “Standard” o “Flex”. Las diferencias de servicio entre cada tarifa están definidas. Con la tarifa “Simple”, la más económica, la selección anticipada de asientos ya no estará disponible y la franquicia de equipaje gratuito se limitará a una pieza.
También habrá otras restricciones de servicio más estrictas que antes y las mejoras de clase (upgrades) ya no estarán disponibles. El objetivo parece ser realizar una “venta sugestiva” (upsell) guiando naturalmente a los pasajeros hacia las tarifas de mayor precio. Si bien el plan “Standard” ofrece servicios casi idénticos a la tarifa más barata anterior, como la selección anticipada de asientos, su precio es varios miles de yenes más alto por trayecto, funcionando efectivamente como un aumento de precio.

JAL remodela su programa de millas
JAL, por su parte, está remodelando silenciosamente su programa de millas mediante la reducción de las tasas de acumulación, particularmente en los boletos más económicos, e introduciendo una mayor variabilidad en los precios y disponibilidad de los premios. Esto significa que la cantidad de millas requeridas fluctúa según la demanda y la disponibilidad en lugar de permanecer fija, lo que obliga a los clientes a volar más o gastar más para obtener las mismas recompensas, enfrentando además una mayor incertidumbre al canjear puntos.
La pregunta ahora es ¿cómo responderán los viajeros? Mientras las dos compañías experimentan con tarifas más austeras, menos beneficios y recompensas de lealtad más dinámicas, los próximos meses pondrán a prueba qué tanto están dispuestos los viajeros a aceptar estas concesiones a cambio de precios más bajos, y qué tan eficazmente pueden ANA y JAL equilibrar el control de costos manteniendo la lealtad de sus clientes.
Autor: Matthew Hernon